La abundancia no tiene que ver con estar todo el tiempo trabajando ni con excedernos. Existe un pensamiento casi arcaico que la representa como algo dif铆cil de conseguir, como si tuvi茅ramos que pasarnos el d铆a trabajando para ser abundantes, al menos en el mundo material en el que vivimos.
Pero d茅jame decirte que la abundancia es otra cosa.
Ser abundante tiene mucho que ver con estar agradecido. La abundancia es una vibraci贸n. No cuesta llegar a ella; lo que cuesta es mantenerla, porque es algo que debes elegir cada d铆a al despertar. Es una manera de vivir, una manera de pensar, porque todo comienza con un pensamiento.
La abundancia primero se crea en la mente, honrando lo que tenemos, amando la vida que se nos ha dado y dando gracias por todo lo que ya est谩 en nosotros y a nuestro alrededor.
Con esto no quiero decir que no queramos superarnos ni aspirar a un mejor nivel de vida. Quiero decir que, cuando uno est谩 en paz con lo que tiene, abre la puerta a la abundancia, porque el mensaje que emitimos es que no necesitamos nada.
Y, contrariamente a lo que creemos, es precisamente ah铆 donde todo empieza a fluir. Elegimos la paz, y desde ese lugar, la vida responde.
Pasa con todo: cuando vibracionalmente mostramos que somos capaces de confiar y de dejarnos llevar, cuando somos capaces de soltar un trabajo, una persona o una situaci贸n —lo que sea—, algo cambia.
Soltar no es perder, es confiar.
Cuanto m谩s fluimos, sin querer controlarlo todo ni imponer el ego a la situaci贸n, m谩s nos alineamos con algo mayor. Y desde ah铆, la vida —o como quieras llamarlo— empieza a abrir caminos.
Somos lo que pensamos, y cuando entendemos eso, todo empieza a cambiar poco a poco. Cuando mantenemos esa vibraci贸n, atraemos aquello mismo que estamos sosteniendo dentro.
No digo que sea f谩cil, pero con la pr谩ctica —como ocurre con cualquier otra cosa— esa elecci贸n se convierte en algo que integramos y que acaba formando parte de nuestro d铆a a d铆a.
La abundancia, al final, no es algo que se persigue. Es algo que se elige.
La abundancia no llega cuando tienes m谩s, sino cuando reconoces que ya eres suficiente.

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